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viernes, 16 de octubre de 2009

COFOPRI, entre la promoción de la formalización y la deforestación


Héctor Vilchez*

Analizar la legislación peruana sobre tierras no es tarea sencilla, ya que en los últimos cuatro años se han emitido, de manera desordenada, muchos dispositivos legales parciales pero vinculados unos del otro. Lo expresado a continuación es solo una arista del problema.

Todo empezó con el artículo del presidente Alan García llamado El síndrome del perro del hortelano, publicado el 28 de octubre de 2007 en el diario limeño El Comercio, donde se deja entrever la visión de que los indígenas de la sierra y de la selva no están capacitados para utilizar sus recursos, pues son ignorantes y pobres, y que tienen grandes extensiones de terreno improductivos, los cuales podrían ser productivos si son transferidos a grandes inversionistas.

A partir de esta publicación, con la finalidad de implementar esta posición, se han emitido una gran cantidad de decretos legislativos y decretos supremos orientados a promover las grandes inversiones, en las que de por medio se hallaba la disponibilidad de tierras. En ese marco, COFOPRI (creado el 28 de junio 2008 a través del Decreto Legislativo 1089) juega un rol protagónico tal como se detalla a continuación.

El Proyecto de Ley Nº 840 (28 diciembre 2006) que modifica el Artículo 2º de la Ley Nº 28852 (Ley de promoción de la inversión privada en reforestación y agroforestería, del 26 de julio 2006), en la exposición de motivos señala que la promoción de inversiones privadas demanda un largo plazo para retomar sus beneficios económicos ya que se requiere de extensas áreas de terreno para que sea rentable en un esquema de economía de escala, por lo que propone la adjudicación en venta de 10000 a 40000 hectáreas. El límite previsto en el artículo 2º de la Ley Nº 28852 solo permite la adjudicación de hasta 10000 hectáreas.

Desde la presentación de dicho proyecto (2006), a nivel de la Amazonia peruana se inicio la especulación de tierras, muchas veces en perjuicio de pequeños productores rurales y comunidades nativas que no habían formalizado su derecho agrario con el Proyecto Especial de Titulación de Tierras (PETT).

El actual gobierno ha eliminado o disminuido las únicas instituciones estatales que atendían la problemática de los pueblos indígenas y colonos rurales en el Perú. Para ello, ha reducido a su mínima expresión el Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afro peruano – INDEPA y ha eliminado el Programa Especial de Titulación de Tierras – PETT.

En Madre de Dios, en el medio rural, específicamente en el tramo Puerto Maldonado – Cusco (Km 55 – 85), los agricultores señalan que los técnicos de COFOPRI han mencionado que solo actualizarán y/o titularán las áreas trabajadas.

Este mensaje es negativo desde todo punto de vista, porque ha tenido y tiene efectos importantes. Uno de ellos es que los agricultores con la finalidad de asegurar la mayor cantidad de tierras para titulación, desde el 2008 vienen deforestando grandes extensiones de bosques. Se tiene registrado casos en que agricultores han deforestado entre 10 y 15 hectáreas en una sola campaña, cuando el promedio de deforestación año no supera las dos hectáreas.

Eso no es todo, los agricultores ahora están desconfiados porque creen que COFOPRI puede usar otros mecanismos para lograr su cometido, de titular la menor cantidad de tierras con la finalidad de que queden áreas libres para entregarlas a grandes inversionistas.

Otro ejemplo esta en la Región Amazonas, donde el Estado peruano a través de COFOPRI viene incumpliendo la obligación de reconocer la titularidad ancestral del Pueblo Awajún y Wampís sobre sus territorios tradicionales, a pesar de que ellos lo vienen solicitando hace más de 30 años; la negativa tiene que ver con una supuesta falta de recursos financieros para proceder a la demarcación y titulación. COFOPRI esta solicitando a los comuneros cerca de 400 mil Nuevos Soles para la titulación.

Debido a que dicho pago es imposible de asumir por los Awajún y Wampís, hasta el momento no se les ha extendido sus respectivos títulos de propiedad para terminar de formalizar su propiedad.

Los obstáculos gubernamentales para titular tierras indígenas y de colonos rurales podrían estar motivados por el interés de entregarlos en concesión a empresas transnacionales bajo la inconstitucional tesis de que las tierras no tituladas serían tierras libres y por tanto de plena disponibilidad del Estado.

Los biocombustibles y la necesidad de tierras

El Perú se encuentra en un proceso de cambio de su matriz energética. El Decreto Supremo 021 – 2007 – EM faculta a las refinerías de petróleo a realizar las mezclas de combustibles, es decir mezclas de fósiles con biocombustibles. Los cultivos usados para la generación de biocombustibles necesitan grandes extensiones de tierras.

A raíz de ello, en el Perú por lo menos 15 empresas medianas y grandes, nacionales y extranjeras, han iniciado proyectos conducentes a la producción de biocombustibles. Solo algunos ejemplos, Palmas e Industrias del Espino (empresas del Grupo Romero) tienen planificado contar con 40 mil hectáreas sembradas de palma aceitera durante el 2010. Actualmente Palmas del Espino tiene en San Martín 8 mil hectáreas de palma aceitera en producción.

Heaven Petroleum Operators S.A. en enero 2008 ha construido en Lurín (Lima) la primera planta de producción de Biodiesel. Tiene una capacidad que asciende a 120 mil galones diarios de Biodiesel. La materia prima vendría de la siembra de 55 mil hectáreas de piñon (Jatropha curcas) en Lambayeque y San Martín.

De la misma manera, en agosto 2008 la empresa estadounidense Pure Biofuels inauguró su planta de producción de biodiesel, ubicada en Ventanilla (Lima), que tiene una capacidad de producción de 140 mil galones diarios de Biodisel. Ese mismo año estaban implementando más de 2 mil hectáreas del cultivo de piñón, un fruto que puede crecer en tierra eriazas de la costa peruana.

Existen voces de preocupación por el peligro que puede significar el cultivo indiscriminado de palma aceitera. El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM, 2006) menciona el caso de un proyecto en Yurimaguas donde “antes de darse a conocer los resultados del estudio de impacto ambiental del proyecto, se informa que ya se había iniciado la deforestación de 2 mil hectáreas en la zona de Shanusi”.

Es importante señalar que el año 2007 en el Perú ya había 24 mil hectáreas de Palma, de las cuales 14 mil estaban en Producción. A junio 2008 por lo menos 10 empresas tenían proyectado el establecimiento de 182 mil hectáreas de plantaciones de palma aceitera, principalmente en San Martín y Ucayali.

El problema que se viene

Cada vez que hay una nueva oportunidad para algún cultivo los conflictos por superposición de terrenos entre concesionarios forestales, agricultores o comunidades nativas se agravan.

Los biocombustibles son monocultivos que requieren grandes extensiones de terreno. Los pequeños productores tendrían que vender sus tierras por la presión que se viene generando y se quedarían sin su único medio de subsistencia.

En el caso de Madre de Dios, las tierras están ocupadas por comunidades indígenas, colonos o son Áreas Naturales Protegidas o concesiones de algún tipo. De otro lado, el objetivo de sembrar en tierras deforestadas es difícil de cumplir, pues la deforestación no es ordenada, y en una extensión de terreno se pueden encontrar áreas con bosque o sin él.

Los impactos socio ambientales también serían significativos porque grandes extensiones de monocultivos ocasionarían lo siguiente: deforestación de bosques naturales, incendios, cambio de uso de tierras dedicadas a la producción de alimentos, plagas nuevas, uso de pesticidas y herbicidas, contaminación de las fuentes de agua, entre otros.

La Región de Madre de Dios no es ajena a esta realidad. El Gobierno Regional de Madre de Dios viene aplicando la política del Gobierno Nacional en la promoción de monocultivos a través de por lo menos dos proyectos que se vienen ejecutando. Sin embargo, también ha aprobado el Plan Regional de Agroforestería de Madre de Dios (Ordenanza Regional Nº 017-2008-GRMDD/CR, de fecha 26 de Junio de 2008, publicado el 25 de Octubre de 2008), el cual ha sido elaborado por el trabajo mancomunado, multidisciplinario e interinstitucional de la sociedad civil y servidores públicos, donde se promueve la agroforestería sostenible con el trabajo de pequeños productores rurales.

Congruencias e incongruencias de una política de promoción de la formalidad cuyo objetivo no parece ser precisamente la formalidad y por el contrario viene promoviendo desorden y confusión entre los ciudadanos, de allí el creciente descontento y rechazo con el organismo (COFOPRI), que debiera acercarlos a la titularidad y por lo tanto al respeto del derecho de propiedad.


*Ingeniero Forestal

martes, 29 de septiembre de 2009

Parque Nacional Alto Purus, la pesada carga de la conservación

Ulder Calloquispe Flores*

Purús, es el nombre de un río que nace en un complejo de colinas en el sudeste peruano y el Alto Purús se ubica entre dos grandes subcuencas: La subcuenca del río Madre de Dios al sur y la subcuenca del río Ucayali al oeste.

Fue creado como Parque Nacional el 20 de noviembre del año 2004 (D.S. Nº 040-2004-AG) con una superficie de 2’510,694.41 has, lo que lo convierte en el Área Natural Protegida más grande del Perú.

Está ubicado en la provincia de Purús, departamento de Ucayali y en las provincias de Tambopata y Tahuamanu del departamento de Madre de Dios.

El Parque Nacional Alto Purus (PNAP) conserva una muestra representativa de Bosque Húmedo Tropical y es el hábitat de especies de flora y fauna endémicas y amenazadas como: el lobo de río, la charapa, el Águila harpía y el guacamayo verde de cabeza celeste, la caoba, el cedro, etc.

En el PNAP además, habitan indígenas en aislamiento voluntario (no contactados) posiblemente de la etnia Mashco-Piro, protege las nacientes y los cursos de agua de los ríos Tahuamanu y Piedras, siendo muy rica en peces y forma parte del Corredor de Conservación Vilcabamba-Amboró, que abarca un total de 16 áreas protegidas entre Perú y Bolivia.

Los avances

Desde Agosto del 2005 hasta Diciembre del 2008 la administración del PNAP estuvo a cargo de la ONG Bosque Sociedad y Desarrollo (BSD), fruto de un convenio con la intendencia de Áreas Naturales Protegidas del INRENA; actualmente dicha responsabilidad ha sido asumida por la Sociedad Zoológica de Francfort que el 18 de marzo firmó un convenio con el INDEPA (entidad encargada de velar por las Reservas Indígenas en el País), para realizar acciones de control y vigilancia en las cuencas de los ríos Las piedras y Tahuamanu, debido a que el ingreso al Alto Purus debe hacerse a través de la Reserva Indígena de Madre de Dios.

La Sociedad Zoológica de Francfort también viene realizando las coordinaciones con la Dirección General de Fauna Forestal y Silvestre (DGFFS) para trabajar con las Administraciones Técnicas Forestales y de Fauna Silvestre (ATFFS) en la protección de las cuencas del río Piedras y río Tahuamanu. Entre las actividades que realizan se hallan el control y vigilancia desde dos puestos de control; uno en la quebrada Canales (río Tahuamanu) y otro en la Comunidad Nativa de Monte Salvado (río Piedras).

La conservación

En la cuenca del río Tahuamanu se había hecho frecuente la infracción de pescadores artesanales, quienes atentaban en contra de la intangibilidad de la Reserva Indígena por no conocer los límites de pesca ni las leyes que protegen a los pueblos indígenas aislados; esto se ha superado con el apoyo de la Dirección Regional de Pesquería que ha establecido normas para que los pescadores no ingresen a la Reserva Indígena. También hay intentos de ingreso por parte de madereros ilegales en la cuenca del río Tahuamanu, éstos incluso han llegado a organizarse en una asociación.

Sin embargo se ha constatado que el ingreso mayoritario es a través del río Piedras, desde la zona de Sepahua (Ucayali). Todas las personas que fueron encontradas no tenían autorización de la jefatura del PNAP ni del INDEPA (son ilegales). En estos dos últimos años se han encontrado a cinco grupos, que hacen un total de 30 personas, que transitaron de día, y se ha observado a dos grupos que transitaron de noche (06 personas aproximadamente), y también se encontró una balsa abandonada.

La falta de un puesto de control en la zona de amortiguamiento de la región Ucayali colindante con PNAP pone en evidencia el debilitamiento y la permeabilidad del Área Natural Protegida, exponiendo a los nativos en aislamiento voluntario así como al personal de los puestos de control a enfermedades, agresiones, enfrentamientos entre los transeúntes ilegales con los nativos, extracción de especies animales y vegetales y de igual modo se puede convertir en un corredor libre para el narcotráfico y las consecuencias que acarrea dicha actividad ilegal.

¿Mayor presencia estatal?

Ante la problemática, se requiere habilitar un Puesto de Control y Vigilancia en Sepahua, el cual debe ser administrado de manera Multisectorial con la participación de la Policía Nacional del Perú (zona de amortiguamiento de Ucayali colindante con el PNAP). Esto podría reducir el ingreso de personas por esa zona.

De otro lado, el INDEPA debería autorizar y/o brindar las facilidades de ingreso a parte de la Reserva Indígena de Madre de Dios para realizar un patrullaje especial (aéreos y fluviales) al interior del Parque Nacional Alto Purus, a fin de identificar caminos que utilizan los madereros y quienes realizan otras actividades ilegales (extracción de especies protegidas, narcotráfico, entre otras), de acuerdo a un plan que no perturbe a las personas en aislamiento voluntario.

Asimismo, el INDEPA debería incluir en su presupuesto anual, la incorporación de personal, para el desarrollo de patrullajes rutinarios y abastecimiento de víveres, para que el personal pueda trabajar en la zona de las Reservas indígenas adyacentes al Parque Nacional Alto Purus.

Es urgente que se constituya una mesa de Coordinación Multisectorial con las autoridades locales, regionales y del Gobierno Nacional a fin de fortalecer la Protección del PNAP y la Reserva Indígena de Madre de Dios, promoviendo políticas efectivas para una real protección de las áreas referidas. En ese mismo sentido las instituciones vinculadas directa o indirectamente a la gestión del área (SZF, WWF, FENAMAD, ACOFAS, etc) deberían trabajar de manera conjunta y coordinada en la protección y conservación del PNAP y la Reserva Indígena de Madre de Dios.

Finalmente, el SERNANP, autoridad encargada de las áreas protegidas, debería reincorporar al personal de los puestos de control y vigilancia del sector de Madre de Dios en el sistema de Áreas Naturales Protegidas, ya que actualmente se hallan excluidos.

Foto: Guardaparques de la etnia Yine en el puesto de control de Monte Salvado.

*Ingeniero Forestal, forma parte del equipo de ProNaturaleza en la Dirección Regional de Madre de Dios